Cuatro mil noventa y dos metros que empiezan en una tienda de abarrotes de Talquián, donde se contrata al guía y se compra el agua del segundo día.
El ascenso se hace en dos jornadas. La primera sube entre cafetales y milpa hasta el albergue de piedra, seis horas con peso a la espalda, y el frío empieza cuando el bosque se cierra y la niebla no se va. La segunda arranca a las tres de la madrugada para alcanzar la cumbre antes de que el valle se llene de nubes.
No hay caseta ni boleto. Hay guías de la comunidad, y conviene contratarlos: el sendero se bifurca dos veces cerca de la cota alta y la señalización desaparece en cuanto entra la niebla. El costo se acuerda en el pueblo y se paga completo al bajar.
Qué llevar
Capa impermeable, guantes, linterna frontal con pilas de repuesto y tres litros de agua por persona. Arriba de los tres mil metros la temperatura cae bajo cero de madrugada aun en temporada seca. Sobra: cámara pesada, mudas de más, cualquier cosa que no se use dos veces.
“El volcán no se sube por la vista. Se sube por lo que uno escucha cuando ya nadie habla.”
Don Efraín, guía de Talquián
Cuándo ir
De noviembre a marzo, con la temporada seca. En lluvias el tramo alto se vuelve barro y la cumbre no se ve. Semana Santa está llena; entre semana suele haber lugar en el albergue sin reservar.
Lo que cuentan los que fueron
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